El Coach de Imagen Política es el que se encarga de limpiar y dar esplendor a figuras públicas para luego fijar esa imagen en el imaginario popular, trabajando tanto la Forma como el Fondo, diferenciando cada una en su ámbito y alcance.
El Coach de Imagen Política diseña el perfil del candidato de acuerdo a las expectativas de su grupo votante, para luego hace una amalgama coherente entre quien eres con quien te convertirás. Para lograr estos objetivos guía, sutilmente, acompaña y genera los cambios que el propio candidato desea realizar, esos cambios profundos que hace que interactúe con otros de mejor forma y saque a flote todas sus habilidades y competencias que le hacen ser un gran líder. El líder político no cambia de una campaña a otra, se rediseña y lo que cambia y en forma sustancial son sus resultados.
El Coach de Imagen Política establece escenarios futuros midiendo, cual “trayectoria balística” el alcance que van a tener en el futuro las distintas variables que están en juego hoy, pudiéndose de esta forma proyectarse y diseñar estrategias para corregir errores que de sorprender al candidato en plena campaña, pueden ser de efecto mortal.
Una vez diseñadas las estrategias de campaña, estas se llevarán a cabo en tres frentes, Imagen, Publicidad y Prensa, en total coordinación y siempre supeditadas a la estrategia de Imagen.
La sociedad reclama un nuevo estilo de política en el mundo y solo puede ser implementada por un nuevo perfil de políticos.
¿Qué tipo de presidente quiere tener el ciudadano de hoy?
¿Cuál es el perfil de presidente que quiere tener?
Estas preguntas no deben ser respondidas en base a que es lo que piensa el candidato o sus asesores o sus correligionarios o el mismo coach. Estas preguntas las debe responder un estudio de campo y un mix de escenarios futuros proyectando resultados y sobre todo las expectativas del votante. Hay que recordar siempre que uno es el mundo de las Percepciones (mundo donde vive el votante) y otro diferente es el mundo de las realidades parciales que es lo que nosotros llamamos realidad.
El Coaching de Imagen Política es una herramienta que esta dirigida para todas aquellas personas políticas o no políticas que se encuentren ocupando ya un cargo político o que aspiren ocupar un cargo político: Alcalde, Concejal, Congresista, Presidente Regional, Presidente de la República y que deseen hacer campaña para llegar o mejorar, re diseñar y/o desarrollar mejor la labor.
No basta con tener buenas ideas… Hay que saber comunicarlas en forma adecuada y oportuna.
¿Llegar de político a Presidente? Tomar las decisiones adecuadas… No es cómo inicia las cosas, sino cómo las culmina
Todos aquellos que piensan que lo más difícil de dedicarse a la política es llegar a un cargo político, nunca estuvieron más equivocados. Llegar a ocupar un cargo político es solo la parte fácil de la ecuación, hacer de un cargo una plataforma que cimiente una carrera política que tenga como fin la Presidencia es la parte difícil de la ecuación y el reto más grande y que lleva esta ecuación a ser muy difícil de resolver, es lograr que la imagen de ese sheriff resuelve todo problema que seguimos buscando en nuestros gobernantes, sea asumida por el candidato con humildad e inteligencia.
Piensa que ya llegó al cielo y no puede estar más lejos de la realidad ya que ahora es cuando empieza todo.
En todo inicio de gestión, asumimos que el candidato hizo su campaña medianamente bien y recibió los votos necesarios de los vecinos, el piensa que ya llegó al cielo y no puede estar más lejos de la realidad ya que ahora es cuando empieza todo. Los primeros en activarse en todo inicio de gestión –a todo nivel, especialmente a nivel municipal- son los vecinos que sienten que deben tomar una activa posición de reclamo o protesta contra las autoridades, en este caso edilicias, a quienes cargan el pasivo de todas las malas gestiones en la historia de su vida y por lo tanto no ven con buenos ojos a esta gestión tampoco, este porcentaje de vecinos representa a un reducido número de vecinos, pero debido a que se hacen escuchar, pueden ser un verdadero dolor de cabeza para la gestión.
La verdad sea dicha, los vecinos desconfiados, incrédulos e incluso aquellos que son problemáticos, en un buen número de ellos —debemos ser honestos— tiene razones—valederas o no— para sentirse así, las suficientes como para que un porcentaje de ellos, los más combativos, fácilmente se gatillen a la protesta, o el reclamo de derechos que ellos perciben conculcados.
En política lo que vale es lo que percibe el vecino y todo político que aspire a tener una carrera política que lo catapulte hacia el sillón presidencial, debe moverse con mucha agilidad en el mundo de las percepciones y en ese mundo lo único válido es lo que percibe el vecino o votante.
A este punto es bueno que todo político que aspire a tener una carrera dentro de la política y que ésta se deba al aprecio y admiración del votante más que al favor del partido, debe por fuerza meditar profundamente sobre los roles que les toca vivir como alguien que está al servicio de vecino y el rol del mismo vecino dentro de este «convenio tácito para muchos y fáctico para otros» de convivencia y administración pasajera de los bienes distritales.
El vecino a fin de cuentas siempre ve la gestión, especialmente la municipal, como esa burocracia —hasta cierto punto necesaria— que se concede para que otro se encargue de hacer el trabajo ‘sucio’ que él, como vecino el distrito, no está dispuesto a hacer.
El vecino considera que él es la pieza permanente de este juego de ajedrez, la piedra fundamental del tablero o esa torre que no se moverá y que será testigo de partida tras partida. En otras palabras el vecino se siente el dueño del distrito y, por lo tanto, debería ser el directo beneficiario de los privilegios que la «propiedad » acarrea. Desde luego los lectores no han de tomarme al pie de la letra pues estoy comunicando ideas y conceptos en forma metafórica, aunque es bien fácil reconocer y al mismo tiempo reconocerse dentro de ese juego metafórico. Lo indiscutible en el mundo de las percepciones, es que el vecino nunca se equivoca… es su percepción. Es en el mundo de las percepciones donde cualquier político que realmente aspire a tener una carrera dentro de la política, debe permanecer el mayor tiempo posible con el objeto de conocer mejor como piensa el vecino, que necesita y como espera recibirlo.
El vecino a fin de cuentas siempre ve la gestión, especialmente la municipal, como esa burocracia—hasta cierto punto necesaria— que se concede para que otro se encargue de hacer el trabajo ‘sucio’ que él, como vecino el distrito, no está dispuesto a hacer. En otras palabras otorga temporalmente poder a un “sheriff” para que resuelva sus problemas, sin que siquiera el vecino tenga necesidad de moverse mucho y si eso le sale gratis, aun mejor. Es esa la razón por la que los vecinos se consideran, con derecho, lugareños y a la gestión, turista.

